Crónica / Andrés Calamaro, San Sebastián (Kursaal, 16/05/2014)

Calamaro-9

 

Por Javier Escorzo. Publicado originalmente en Indistanea.

 

Cuesta creer que un artista tan locuaz como Andrés Calamaro fuese capaz de permanecer las dos horas que duró su actuación sin dirigir la palabra al público. Tan sólo un escueto “Buenas noches, Donosti” tras la decimoquinta canción (momento que aprovechó para presentar a sus músicos), y un lacónico “Hasta siempre” al finalizar. Quizás se sintiese contrariado por algún problema técnico. Quizás quisiera aplicar a la música el silencio grave de la tauromaquia. O quizás tan sólo estuviese concentrado. No importa el motivo, su público se lo perdona todo. El argentino pertenece a esa élite de músicos que ya están por encima del bien y del mal. Además, su trabajo no es hablar sino ofrecer un espectáculo de envergadura, y desde luego en eso cumplió con creces.

Abrió la velada con “Todos se van”, de su anterior álbum (“On the rock”, Warner 2010), e inmediatamente después soltó la primera bomba: “Loco” (hábilmente fusionada con “Corte de huracán”). Culminó el apabullante arranque un clásico de Los Rodriguez, “A los ojos”, con el que se ganó definitivamente al público.

Pero Andrés estaba en San Sebastián para estrenar nuevo material, el excelente “Bohemio”, que es, a juicio de la mayor parte de la crítica, su mejor disco en años. De ahí salieron las cuatro canciones siguientes (“Cuando no estás”, “Bohemio”, “Rehenes” y “Tantas veces”). El concierto sirvió también para presentar a su nueva banda, aunque a juzgar por lo bien que sonaba, se diría que llevaban años tocando juntos. Cinco músicos escoltaron a Calamaro (dos guitarras, bajo, teclados y batería) y dieron a sus canciones el brillo y la potencia requeridas.

Durante la segunda mitad del concierto las canciones nuevas (“Plástico fino”, “Doce pasos”) se mezclaron con las antiguas (“Crímenes perfectos”, “Me arde”). También hubo tiempo para dos tangos (a piano y voz), versiones ajenas (“Nadie es perfecto” de Los Redonditos de Ricota, “Sucio y desprolijo” de Pappo) e incluso un instrumental en el que Andrés tocó un saxo de madera además de la percusión.

Fue “Sin documentos” la encargada de poner al público definitivamente en pie, y a partir de ese momento ya no hubo descanso posible. “Flaca”, “Estadio Azteca”, “El salmón” y “Paloma” fueron el acelerón hacia el final de la noche. Ya en los bises, “Alta suciedad” y “Los chicos”, con imágenes de “los amigos ausentes” en la pantalla trasera del escenario: desde Ernesto “Che” Guevara a Paco de Lucía, pasando por Kike Túrmix, Julián Infante, Pato Zamora, Guille Martín, Enrique Urquijo o Antonio Vega. Fue un final emocionante que se prolongó a ritmo del “Can’t stand losing you”). La estrella, por una vez extremadamente parca en palabras, saludaba al tendido con el agradecimiento dibujado en su rostro. Y su público, rendido, aplaudía las canciones y los silencios de una faena memorable.

Por último, hay que hacer mención a la actitud del personal del Auditorio Kursaal, que mostró un celo absolutamente desproporcionado en impedir que nadie del público sacase fotografías durante la actuación. Algunos incluso vigilaban desde los pasillos superiores y en cuanto alguien levantaba su móvil y enfocaba al escenario bajaban para impedírselo. Y no es lógico, no tiene sentido. En estos tiempos en los que discografías enteras se descargan gratuitamente a golpe de clic. En medio de esta epidemia de paro e IVA desbocados, cuando la cultura vive su noche más negra en nuestro país, no se puede tratar tan mal a la gente que, contra viento y marea, sigue acudiendo a los conciertos. Personas que en ocasiones viajan desde otras ciudades (echen la cuenta de gasolina, peajes, hotel, entrada…), dispuestas a invertir su tiempo y su dinero en una actuación. ¿No pueden llevarse una foto de recuerdo? Y conste que esta no es una crítica al personal del Kursaal. Ni siquiera al Kursaal en concreto, sino a quién sea que ordena este tipo de comportamientos, ya sean managers, discográficas, promotores… Quien sea. Mimen a su público, cuídenlo. Y trátenlo bien si de verdad quieren verlo crecer.

Si quieres ver las fotos de este concierto, pincha aquí.

Calamaro-23

Your email is never published or shared. Required fields are marked *

*

*